CEREBRO ADICTO
Introducción
Las adicciones son un problema de salud
pública, abordado desde un punto de vista holístico y no un problema social
como se ha manejado durante mucho tiempo. Este concepto es respaldado por la
definición de salud de la OMS (1948) "La salud es un estado de completo
bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o
enfermedades" ya que en los últimos estudios respecto a las adicciones se
ha evidenciado como las adicciones no solo están conformadas por un componente
mental de voluntad del sujeto, sino que también intervienen fuertes factores
tanto físicos como sociales. Mientras más conozcamos respecto a estos factores,
mayores serán las posibilidades terapéuticas que la comunidad, a través un
grupo multidisciplinario, pueda brindar a los adictos para salud propia, el
bienestar de su familia y el de la comunidad entera.
Desarrollo
¿Qué es una adicción?
Según
M. Corominas, C. Roncero, E. Bruguera, M. Casas (2006) el término
adicción hace referencia a un conjunto de trastornos psíquicos caracterizados
por una necesidad compulsiva de consumo de sustancias psicótropas con alto
potencial de abuso y dependencia (drogas) y por un desinterés hacia conductas,
experiencias y placeres alternativos que antes habían formado parte de la vida
del individuo afectado, todo ello a pesar de las consecuencias
extraordinariamente negativas que el consumo comporta. Es entonces que cuando
se hace referencia a una adicción, se considera necesariamente un binomio: el
adicto y la (o las) sustancia psicótropa causante de dependencia, que en la
actualidad las existen en gran cantidad y variedad, tales como el alcohol, el
tabaco, la mariguana, cocaína, heroína, metanfetaminas, inhalantes, entre muchas
otras.
¿Qué tan grande es el
problema?
El elevado consumo de alcohol es evidenciado en
la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA 2011) de la Secretaría de Salud de
México, en donde muestran los resultados nacionales sobre consumo de alcohol
para la población total y por sexo. Con respecto a las tres prevalencias de
consumo (consumo total, consumo en hombres y mujeres), se observó un
crecimiento significativo en cada una de ellas de 2002 a 2011. De modo que la
prevalencia alguna vez en la vida pasó de 64.9% a 71.3%, la prevalencia en los
últimos doce meses de 46.3% a 51.4% y el crecimiento proporcionalmente mayor se
presentó en la prevalencia del último mes ya que pasó de 19.2% a 31.6%.
En cuanto al tabaquismo, la ENA 2011
reporta una prevalencia de consumo activo de tabaco de 21.7%, lo que
corresponde a 17.3 millones de mexicanos fumadores. El 31.4% de los hombres y
el 12.6% de las mujeres son fumadores activos (12 millones de hombres y 5.2
millones de mujeres). El 8.9% de la población en este grupo de edad reportó ser
fumador diario (7.1 millones); al desagregar por sexo, el 13.2% de los hombres
y 4.8% de las mujeres fuman diariamente. El 26.4% (21 millones) reportaron ser
ex fumadores, 20.1% ser ex fumadores ocasionales y el 51.9% (41.3 millones de
mexicanos) de la población reportó nunca haber fumado.
Respecto al consumo de cualquier droga en
el último año, la prevalencia pasó de 1.6% a 1.8%, incremento que no es
estadísticamente significativo. Asimismo, el consumo de drogas ilegales es de
1.5% muy similar al encontrado en 2008. Con relación a las drogas específicas
(Cuadro 1, Gráfica 1), la mariguana se mantiene como la de mayor consumo con
una prevalencia del 1.2%, y con relación al 2008, no hubo un incremento
estadísticamente significativo en la población general, pero sí en los hombres
en quienes el consumo pasó de 1.7% a 2.2%. La siguiente droga de mayor
prevalencia es la cocaína con un 0.5%, similar al 2008. El consumo en el último
año de las demás drogas sigue siendo mínimo, abajo del 0.2% (ENA 2011).
De modo que las estadísticas son variables
de acuerdo a cada sustancia, pero resaltan dos cosas: existe un consumo elevado
en algunas y la mayoría registra incrementos en su consumo (aunque no sean
estadísticamente significativo), lo cual nos habla de que las estrategias que
se han implementado para la prevención de las adicciones no está obteniendo
buenos resultados.
La adicción ¿Un
problema heredado?
Los estudios de epidemiología genética han
puesto de manifiesto que las adicciones tienen una moderada a alta
heredabilidad. Estas investigaciones también han evidenciado que los factores
ambientales y genéticos contribuyen a las diferencias individuales en la
vulnerabilidad a las adicciones. Por otra parte, los avances en la
neurobiología de las adicciones junto con el desarrollo de nuevas tecnologías
de genética molecular, han permitido la identificación de genes y vías
implicados en el proceso de la adicción, dando lugar a la descripción de
mecanismos moleculares comunes en las dependencias tanto a sustancias como
conductuales. La identificación de las interacciones genes-ambiente es una
cuestión crucial en la investigación futura. De modo que un objetivo prioritario de la investigación es la
identificación de nuevas dianas terapéuticas en base a la heredabilidad para la
prevención y el tratamiento.
Centros de recompensa:
la explicación del abandono del hábito adictivo
El sistema dopaminérgico es uno de los
elementos cruciales en el trastorno adictivo, cuya implicación e importancia
han confirmado repetidamente los estudios realizados en este campo. Estudios
experimentales sobre roedores han puesto de manifiesto que la administración aguda
de psicoestimulantes, alcohol y opiáceos provoca un incremento en la actividad
del sistema dopaminérgico de la recompensa, que en individuos vulnerables puede
significar el inicio del proceso adictivo. En este sentido, las sustancias
adictivas se comportan de manera similar a las recompensas naturales (la
bebida, el sexo o las relaciones sociales); sin embargo, a diferencia de éstas,
las sustancias adictivas inducen sensibilización dopaminérgica, sobre todo
cuando se consumen de forma repetida e intermitente.
La adicción comienza como una conducta
instrumental cuyo objetivo –obtención y consumo de la droga– es estimulado por las
cualidades hedónicas de la sustancia, con el aumento subsiguiente de la
frecuencia de consumo.
Es debido a este sistema de estimulación
que el adicto aunque desee dejar la sustancia psicotrópica, le resulta
exageradamente complicado abandonar el hábito adictivo, debido a los efectos
fisiológicos (ansiedad y depresión principalmente) que se presentan
naturalmente tras provocar una tolerancia y dependencia a una sustancia y luego
abandonarla, el llamado síndrome de abstinencia.
Familia y sociedad: rol
en las adiciones
En un estudio realizado en 1100
adolescentes de ambos sexos en los que se determinaron las relaciones existentes
entre el consumo abusivo de bebidas alcohólicas y una serie de variables
psicosociales hipotéticamente vinculadas a este consumo tales como:
socialización familiar, valores, actitudes hacia el alcohol, nivel de
información sobre sus efectos, y consumo en grupos de influencia -familia y
pares-, demostró los siguientes resultados concretados en la siguiente tabla:
En donde las variables con resultados
positivos representan conductas sociales de riesgo al abuso alcohólico y las
variables con resultados negativos representan conductas protectoras contra el
abuso del alcohol. De modo que de acuerdo a los resultados resumidos en la
tabla, las mayores correlaciones con la función discriminante (valor positivo)
corresponden, en orden decreciente, a las siguientes variables: Actitud
Permisiva (.693), Consumo de Amigos (.61), Consumo de Hermanos (.48), Actitud
Preventiva (-.419), Consumo del Padre (.366), Actitud Evasiva (.364),
Atribución de Culpa (.339), Conformidad (-.315) y Facilitación Social (.299).
Por lo tanto el mayor poder predictivo
corresponde a las variables de influencia social, a las actitudes indulgentes
hacia el consumo de alcohol, a los valores que implican la ausencia de
conformidad con las normas sociales, y a las estrategias familiares
caracterizadas por la percepción filial de incomprensión.
Si bien estos datos son relativos al abuso
del alcohol, al compartir con el resto de las sustancias la capacidad
psicotrópica y adictiva, las variables aquí consideradas incidirán de la misma
manera sobre el consumo y abuso de otras sustancias. A modo de ejemplo, tenemos
que el consumo de sustancias ilícitas como la cocaína y la heroína, tienen
diversas implicaciones sociales porque primero: como su nombre lo dice, son
ilegales y el obtenerlas representa un riesgo de cometer un delito de modo que
la facilidad de obtenerlas es menor y la aprobación de su consumo es menor en
la sociedad, de modo que el abuso de estas sustancias es menor, comparado con
las sustancias lícitas que no representa ningún delito obtenerlas y son
socialmente aceptadas.
Conclusión
Los
diversos estudios actuales han venido a romper con mitos y paradigmas que
rodeaban (y siguen rodeando) al adicto como un criminal, un ser sin voluntad y
sin sentido de vida. Ahora se le atribuye a la adicción una etiología
multifactorial, en donde interviene la genética, la fisiología y metabolismo de
las sustancias adictivas, el componente psicológico del individuo y su entorno
social (biopsicosocial). Cualquier individuo que reúna estas condiciones puede
ser un potencial adicto. Es por ello que como en cualquier otro problema de
salud pública, la prevención es y será la principal herramienta para combatir
las adicciones y en su defecto, la implementación de un tratamiento al
individuo que ya es adicto. Tanto para la profilaxis como para la terapéutica el
conocimiento de los componentes de una adicción resulta de utilidad para
dirigir adecuadamente los esfuerzos gubernamentales y de la sociedad.
Fuentes consultadas.
·
Ibáñez
Cuadrado, Ángela. Adicciones (Palma
de Mallorca); 20(2): 107-110, abr.-jun. 2008.
·
M.
COROMINAS, ET AL. Sistema dopaminérgico
y adicciones.
REV NEUROL 2007; 44 (1): 23-31
·
Pons,
J.; Berjano, E.; García, F. Variables
psicosociales que discriminan el consumo abusivo de alcohol. Adicciones •
1996 - Vol. 8 n.Q 2 Págs. 177— 191.
·
Ma.
Elena Medina-Mora, Guillermina Natera, Guilherme Borges, Patricia Cravioto,
Clara Fleiz, Roberto Tapia-Conyer. Del Siglo
XX al Tercer Milenio. Las adicciones y la salud pública: drogas, alcohol y
sociedad. Salud
Mental, Vol. 24, No. 4, agosto 2001.
·
Guerrero,
V. (2013). El cerebro adicto. En ¿Cómo ves? Revista de Divulgación de
la Ciencia de la UNAM. Consultado el 20 de noviembre de 2015. Disponible en
http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto
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Instituto
Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud
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Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Alcohol. Medina-Mora ME,
Villatoro-Velázquez JA, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR,
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Tena-Tamayo C, Alvear-Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM;
2012. Disponible en: www.inprf.gob.mx, www.conadic.gob.mx, www.cenadic.salud.gob.mx , www.insp.mx
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Instituto
Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud
Pública; Secretaría de Salud. Encuesta
Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Tabaco. Reynales-Shigematsu LM,
Guerrero-López CM, Lazcano-Ponce E, Villatoro-Velázquez JA, Medina-Mora ME,
Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR, Romero-Martínez M,
Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández- Ávila M, Tena-Tamayo C,
Alvear-Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM, 2012. Disponible
en: www.inprf.gob.mx , www.conadic.gob.mx , www.cenadic.salud.gob.mx , www.insp.mx
·
Instituto
Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud
Pública; Secretaría de Salud. Encuesta
Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Drogas. Villatoro-Velázquez JA,
Medina-Mora ME, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR,
Romero-Martínez M, Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández-Ávila M,
Tena-Tamayo C, Alvear Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM,
2012. Disponible en: www.conadic.gob.mx
, www.cenadic.salud.gob.mx , www.insp.mx

wooow!!! tu información es basta y muy preciso. Me parece un excelente trabajo.
ResponderBorrarGracias Elizabeth. Es a través de la lectura de diversas fuentes que podemos complementar y darle forma a nuestro texto, bajo nuestras propias ideas y pensamiento respecto a lo leído. Creo que es lo que en dado caso le faltaría al tuyo que se basa en el texto seleccionado. Pero no te angusties, es solo a través de la práctica que iremos mejorando nuestros textos. Ánimo que ya estamos a un paso, y claro que se puede, interesante como has navegado a través del tiempo de un lado para otro, de TQI a enfermería y ahora IQI. Una muestra de superación constante de admirar. La dinámica en el conocimiento siempre es valiosa, y pues ahora que mejor que avanzar un escalón más en lo que te has dedicado tanto tiempo: la química.
ResponderBorrarSaludos