viernes, 20 de noviembre de 2015

Eje 4. Lectura y elaboración de textos académicos. Actividad 1. Lectura y escritura exploratoria. Corrección a tema seleccionado...

CEREBRO ADICTO

Introducción

     Las adicciones son un problema de salud pública, abordado desde un punto de vista holístico y no un problema social como se ha manejado durante mucho tiempo. Este concepto es respaldado por la definición de salud de la OMS (1948) "La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades" ya que en los últimos estudios respecto a las adicciones se ha evidenciado como las adicciones no solo están conformadas por un componente mental de voluntad del sujeto, sino que también intervienen fuertes factores tanto físicos como sociales. Mientras más conozcamos respecto a estos factores, mayores serán las posibilidades terapéuticas que la comunidad, a través un grupo multidisciplinario, pueda brindar a los adictos para salud propia, el bienestar de su familia y el de la comunidad entera.  


Desarrollo

¿Qué es una adicción?
     Según  M. Corominas, C. Roncero, E. Bruguera, M. Casas (2006) el término adicción hace referencia a un conjunto de trastornos psíquicos caracterizados por una necesidad compulsiva de consumo de sustancias psicótropas con alto potencial de abuso y dependencia (drogas) y por un desinterés hacia conductas, experiencias y placeres alternativos que antes habían formado parte de la vida del individuo afectado, todo ello a pesar de las consecuencias extraordinariamente negativas que el consumo comporta. Es entonces que cuando se hace referencia a una adicción, se considera necesariamente un binomio: el adicto y la (o las) sustancia psicótropa causante de dependencia, que en la actualidad las existen en gran cantidad y variedad, tales como el alcohol, el tabaco, la mariguana, cocaína, heroína, metanfetaminas, inhalantes, entre muchas otras.

¿Qué tan grande es el problema?

     El  elevado consumo de alcohol es evidenciado en la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA 2011) de la Secretaría de Salud de México, en donde muestran los resultados nacionales sobre consumo de alcohol para la población total y por sexo. Con respecto a las tres prevalencias de consumo (consumo total, consumo en hombres y mujeres), se observó un crecimiento significativo en cada una de ellas de 2002 a 2011. De modo que la prevalencia alguna vez en la vida pasó de 64.9% a 71.3%, la prevalencia en los últimos doce meses de 46.3% a 51.4% y el crecimiento proporcionalmente mayor se presentó en la prevalencia del último mes ya que pasó de 19.2% a 31.6%.

    En cuanto al tabaquismo, la ENA 2011 reporta una prevalencia de consumo activo de tabaco de 21.7%, lo que corresponde a 17.3 millones de mexicanos fumadores. El 31.4% de los hombres y el 12.6% de las mujeres son fumadores activos (12 millones de hombres y 5.2 millones de mujeres). El 8.9% de la población en este grupo de edad reportó ser fumador diario (7.1 millones); al desagregar por sexo, el 13.2% de los hombres y 4.8% de las mujeres fuman diariamente. El 26.4% (21 millones) reportaron ser ex fumadores, 20.1% ser ex fumadores ocasionales y el 51.9% (41.3 millones de mexicanos) de la población reportó nunca haber fumado.

     Respecto al consumo de cualquier droga en el último año, la prevalencia pasó de 1.6% a 1.8%, incremento que no es estadísticamente significativo. Asimismo, el consumo de drogas ilegales es de 1.5% muy similar al encontrado en 2008. Con relación a las drogas específicas (Cuadro 1, Gráfica 1), la mariguana se mantiene como la de mayor consumo con una prevalencia del 1.2%, y con relación al 2008, no hubo un incremento estadísticamente significativo en la población general, pero sí en los hombres en quienes el consumo pasó de 1.7% a 2.2%. La siguiente droga de mayor prevalencia es la cocaína con un 0.5%, similar al 2008. El consumo en el último año de las demás drogas sigue siendo mínimo, abajo del 0.2% (ENA 2011).

      De modo que las estadísticas son variables de acuerdo a cada sustancia, pero resaltan dos cosas: existe un consumo elevado en algunas y la mayoría registra incrementos en su consumo (aunque no sean estadísticamente significativo), lo cual nos habla de que las estrategias que se han implementado para la prevención de las adicciones no está obteniendo buenos resultados.

La adicción ¿Un problema heredado?

     Los estudios de epidemiología genética han puesto de manifiesto que las adicciones tienen una moderada a alta heredabilidad. Estas investigaciones también han evidenciado que los factores ambientales y genéticos contribuyen a las diferencias individuales en la vulnerabilidad a las adicciones. Por otra parte, los avances en la neurobiología de las adicciones junto con el desarrollo de nuevas tecnologías de genética molecular, han permitido la identificación de genes y vías implicados en el proceso de la adicción, dando lugar a la descripción de mecanismos moleculares comunes en las dependencias tanto a sustancias como conductuales. La identificación de las interacciones genes-ambiente es una cuestión crucial en la investigación futura. De modo que un  objetivo prioritario de la investigación es la identificación de nuevas dianas terapéuticas en base a la heredabilidad para la prevención y el tratamiento.

Centros de recompensa: la explicación del abandono del hábito adictivo

     El sistema dopaminérgico es uno de los elementos cruciales en el trastorno adictivo, cuya implicación e importancia han confirmado repetidamente los estudios realizados en este campo. Estudios experimentales sobre roedores han puesto de manifiesto que la administración aguda de psicoestimulantes, alcohol y opiáceos provoca un incremento en la actividad del sistema dopaminérgico de la recompensa, que en individuos vulnerables puede significar el inicio del proceso adictivo. En este sentido, las sustancias adictivas se comportan de manera similar a las recompensas naturales (la bebida, el sexo o las relaciones sociales); sin embargo, a diferencia de éstas, las sustancias adictivas inducen sensibilización dopaminérgica, sobre todo cuando se consumen de forma repetida e intermitente.

     La adicción comienza como una conducta instrumental cuyo objetivo –obtención y consumo de la droga– es estimulado por las cualidades hedónicas de la sustancia, con el aumento subsiguiente de la frecuencia de consumo.

     Es debido a este sistema de estimulación que el adicto aunque desee dejar la sustancia psicotrópica, le resulta exageradamente complicado abandonar el hábito adictivo, debido a los efectos fisiológicos (ansiedad y depresión principalmente) que se presentan naturalmente tras provocar una tolerancia y dependencia a una sustancia y luego abandonarla, el llamado síndrome de abstinencia.

Familia y sociedad: rol en las adiciones


     En un estudio realizado en 1100 adolescentes de ambos sexos en los que  se determinaron las relaciones existentes entre el consumo abusivo de bebidas alcohólicas y una serie de variables psicosociales hipotéticamente vinculadas a este consumo tales como: socialización familiar, valores, actitudes hacia el alcohol, nivel de información sobre sus efectos, y consumo en grupos de influencia -familia y pares-, demostró los siguientes resultados concretados en la siguiente tabla:



     En donde las variables con resultados positivos representan conductas sociales de riesgo al abuso alcohólico y las variables con resultados negativos representan conductas protectoras contra el abuso del alcohol. De modo que de acuerdo a los resultados resumidos en la tabla, las mayores correlaciones con la función discriminante (valor positivo) corresponden, en orden decreciente, a las siguientes variables: Actitud Permisiva (.693), Consumo de Amigos (.61), Consumo de Hermanos (.48), Actitud Preventiva (-.419), Consumo del Padre (.366), Actitud Evasiva (.364), Atribución de Culpa (.339), Conformidad (-.315) y Facilitación Social (.299).  

     Por lo tanto el mayor poder predictivo corresponde a las variables de influencia social, a las actitudes indulgentes hacia el consumo de alcohol, a los valores que implican la ausencia de conformidad con las normas sociales, y a las estrategias familiares caracterizadas por la percepción filial de incomprensión.

     Si bien estos datos son relativos al abuso del alcohol, al compartir con el resto de las sustancias la capacidad psicotrópica y adictiva, las variables aquí consideradas incidirán de la misma manera sobre el consumo y abuso de otras sustancias. A modo de ejemplo, tenemos que el consumo de sustancias ilícitas como la cocaína y la heroína, tienen diversas implicaciones sociales porque primero: como su nombre lo dice, son ilegales y el obtenerlas representa un riesgo de cometer un delito de modo que la facilidad de obtenerlas es menor y la aprobación de su consumo es menor en la sociedad, de modo que el abuso de estas sustancias es menor, comparado con las sustancias lícitas que no representa ningún delito obtenerlas y son socialmente aceptadas.


Conclusión

      Los diversos estudios actuales han venido a romper con mitos y paradigmas que rodeaban (y siguen rodeando) al adicto como un criminal, un ser sin voluntad y sin sentido de vida. Ahora se le atribuye a la adicción una etiología multifactorial, en donde interviene la genética, la fisiología y metabolismo de las sustancias adictivas, el componente psicológico del individuo y su entorno social (biopsicosocial). Cualquier individuo que reúna estas condiciones puede ser un potencial adicto. Es por ello que como en cualquier otro problema de salud pública, la prevención es y será la principal herramienta para combatir las adicciones y en su defecto, la implementación de un tratamiento al individuo que ya es adicto. Tanto para la profilaxis como para la terapéutica el conocimiento de los componentes de una adicción resulta de utilidad para dirigir adecuadamente los esfuerzos gubernamentales y de la sociedad.
    

Fuentes  consultadas.
·         Ibáñez Cuadrado, Ángela. Adicciones (Palma de Mallorca); 20(2): 107-110, abr.-jun. 2008.
·         M. COROMINAS, ET AL. Sistema dopaminérgico y adicciones. REV NEUROL 2007; 44 (1): 23-31
·         Pons, J.; Berjano, E.; García, F. Variables psicosociales que discriminan el consumo abusivo de alcohol. Adicciones • 1996 - Vol. 8 n.Q 2 Págs. 177— 191.
·         Ma. Elena Medina-Mora, Guillermina Natera, Guilherme Borges, Patricia Cravioto, Clara Fleiz, Roberto Tapia-Conyer. Del Siglo XX al Tercer Milenio. Las adicciones y la salud pública: drogas, alcohol y sociedad. Salud Mental, Vol. 24, No. 4, agosto 2001.
·         Guerrero, V. (2013). El cerebro adicto. En ¿Cómo ves? Revista de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. Consultado el 20 de noviembre de 2015. Disponible en http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto
·         Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud Pública; Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Alcohol. Medina-Mora ME, Villatoro-Velázquez JA, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR, Romero-Martínez M, Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández-Ávila M, Tena-Tamayo C, Alvear-Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM; 2012. Disponible en: www.inprf.gob.mx, www.conadic.gob.mx, www.cenadic.salud.gob.mx , www.insp.mx
·         Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud Pública; Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Tabaco. Reynales-Shigematsu LM, Guerrero-López CM, Lazcano-Ponce E, Villatoro-Velázquez JA, Medina-Mora ME, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR, Romero-Martínez M, Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández- Ávila M, Tena-Tamayo C, Alvear-Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM, 2012. Disponible en: www.inprf.gob.mx , www.conadic.gob.mx , www.cenadic.salud.gob.mx , www.insp.mx
·         Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud Pública; Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Drogas. Villatoro-Velázquez JA, Medina-Mora ME, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR, Romero-Martínez M, Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández-Ávila M, Tena-Tamayo C, Alvear Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM, 2012. Disponible en: www.conadic.gob.mx , www.cenadic.salud.gob.mx , www.insp.mx

jueves, 19 de noviembre de 2015

ERROR FATAL. TEMA EQUIVOCADO. EN PROCESO DE CORRECCIÓN... CARGANDO...

Dando una visita por el foro me he dado cuenta que el tema a desarrollado tenía que ser de acuerdo a la temática desarrollada en los artículos expuestos en la actividad.
Una lástima, en verdad me esmeré en la elaboración del artículo anterior (pueden verlo unos renglones más abajo, por si gustan comentar o hacer alguna observación aunque no tenga que ver con los temas seleccionados). No se hable más, a enmendar errores. He elegido El cerebro adicto. (Guerrero 2013) como mi tema seleccionado para mi próximo texto. Quedo pendiente mi estimado Gregorio.

Eje 4. Lectura y elaboración de textos académicos. Actividad 1. Lectura y escritura exploratoria

FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULARES


Introducción

     Las enfermedades cardiovasculares son un problema de salud en todo el mundo, que si bien se ha descrito en un principio en países desarrollados, cada vez es menos notoria esta característica, ya que en los países en vías de desarrollo y subdesarrollados también presentan estos problemas. A pesar de que se ha incrementado la supervivencia en este tipo de patologías, el aumento de la frecuencia ya comentada, la alta tasa de complicaciones y la invalidez que estas generan, ha sido motivo del incremento insostenible de costes sanitarios y por otro lado de la disminución de la calidad de vida.  Es por este motivo que es necesario conocer respecto a cuales son aquellas causas que conllevan al desarrollo de estas enfermedades, para que la población participe activamente en abolir estos factores de riesgo y con ello disminuir la morbimortalidad de las enfermedades cardiovasculares.


Desarrollo
     
    Antes de hablar de factores cardiovasculares es importante definir primero qué y cuáles son las enfermedades cardiovasculares. Según la OMS (2015) "Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son un grupo de desórdenes del corazón y de los vasos sanguíneos entre los que se incluyen:
  • la cardiopatía coronaria: enfermedad de los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardiaco;
  • las enfermedades cerebrovasculares: enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro;
  • las arteriopatías periféricas: enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan los miembros superiores e inferiores;
  • la cardiopatía reumática: lesiones del músculo cardiaco y de las válvulas cardíacas debidas a la fiebre reumática, una enfermedad causada por bacterias denominadas estreptococos;
  • las cardiopatías congénitas: malformaciones del corazón presentes desde el nacimiento; y
  • las trombosis venosas profundas y embolias pulmonares: coágulos de sangre (trombos) en las venas de las piernas, que pueden desprenderse (émbolos) y alojarse en los vasos del corazón y los pulmones.”

      No obstante, son las primeras tres las que, por estadística se presentan más frecuentemente, motivo por el cual nos concentraremos principalmente en ellas. Tanto la cardiopatía isquémica como la enfermedad cerebrovascular son  la expresión clínica de la arterioesclerosis, un proceso patológico complejo y progresivo de la pared arterial, que comienza desde que somos niños, y que afecta especialmente a las arterias coronarias, cerebrales y periféricas. Las lesiones vasculares ateroscleróticas son el resultado de interacciones entre células inflamatorias, plaquetas, elementos vasculares y lipoproteínas que regulan la expresión de genes y proteínas directamente involucradas en el remodelado vascular.


     La progresión de la arteriosclerosis es consecuencia de la interacción de la dotación genética del huésped con la exposición prolongada a una serie de factores de riesgo (factor modificable y motivo de este trabajo). El conocimiento de los mismos nos permite calcular el riesgo de un individuo a padecer este tipo de enfermedades y, su tratamiento nos brinda la posibilidad de prevenirlas, tanto de forma primaria como secundaria.

     Entonces lo factores de riesgo que inciden en el desarrollo de la ateroesclerosis se pueden clasificar en dos tipos: en factores modificables y en los no modificables; estos últimos no los tomaremos en cuenta, porque si bien participan de manera importante en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, no podemos incidir sobre ellos. Estos factores son la edad, sexo y herencia. Uno no decide cuantos años tener, si ser hombre o mujer, o ser hijo de tal o cual individuo y no podemos hacer nada para evitarlo. Es entonces que los factores modificables son los que más nos interesan, ya que como su nombre su indica, son los que podemos cambiar o alterar en el transcurso de nuestra vida.

     A su vez estos factores de riesgo cardiovascular los podemos dividir en mayores, los cuales tienen una asociación fuerte con  la enfermedad y mayor prevalencia en nuestra enfermedad, entre los cuales encontramos: hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias y tabaquismo. También existen los factores condicionales, que se asocian a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, pero no está completamente probado y su prevalencia es baja: triglicéridos séricos elevados, LDL pequeñas y densas, homocisteína sérica elevada, Lp (a) elevada, factores protrombóticos elevados (fibrinógeno) y marcadores de inflamación elevados (PCR). Por otro lado los factores predisponentes entre los cuales se encuentran el sedentarismo, obesidad abdominal e insuficiencia renal crónica. Y por último los marcadores de riesgo, que conforme ha sido estudiada la fisiopatología de la ateroesclerosis y la enfermedad cardiovascular se ha visto que existen moléculas que no se puede asegurar que sean causantes de ateroesclerosis, pero se ha evidenciado que desempeñan un rol importante en su desarrollo. Se muestran algunos de ellos en la siguiente tabla.





Una vez que conocemos los factores de riesgo, podemos establecer de manera particular los factores de riesgo que cada individuo tiene y en base a la cantidad de factores de riesgo se puede clasificar en muy alto, alto, moderado o bajo riesgo de sufrir un evento cardiovascular. Existen muchas clasificaciones, en este caso muestro un ejemplo de la estratificación de la Sociedad Europea de Cardiología.



     De esta manera cada persona podrá darse cuenta del riesgo en el que está y por consecuencia hacerse consciente de la premura con la que tiene que actuar para atender sus factores de riesgo.

     Entonces, una vez establecido el riesgo, para prevenir la aparición de una enfermedad cardiovascular, la atención a la cual cada individuo se somete deberá ser de acuerdo a los riesgos específicos que tenga la persona de modo que se puede someter a tratamiento dirigido a controlar su diabetes o dislipidemia, hipertensión arterial y/o tabaquismo según sea. Las medidas utilizadas incluyen: cambios en la dieta (con un mayor consumo de verduras y frutas frescas) y el peso, ejercicio físico, insulinas y antidiabéticos orales, hipotensores, estatinas y estrategias de deshabituación tabáquica pudiendo incluir fármacos como los sustitutivos de la nicotina.





Conclusión
     Es muy importante conocer los factores de riesgo modificables para poder actuar a favor de una vida saludable. Las enfermedades cardiovasculares son de las primeras causas de morbimortalidad en el mundo de modo que pocos podrán sentirse libres de riesgo en una sociedad actual que nos orilla y expone cada vez más a tener y practicar los factores de riesgo ya mencionados. Es por eso que en esta lucha de sobrevivir y sobre todo, gozar de una buena calidad de vida, es necesario informarse sobre estos aspectos de la salud, para con ello realizar una intervención precisa en tiempo y forma, que sea integral y multidisciplinaria en un trabajo conjunto del equipo médico y el sistema de salud para el tratamiento de aquellos factores de riesgo que requieran de un tratamiento y la colaboración del individuo para modificar sus hábitos de vida que representen un riesgo para su salud.

Fuentes  consultadas.
·         Óscar Velázquez-Monroy, Martín Rosas Peralta, Agustín Lara Esqueda, Gustavo Pastelín Hernández, Grupo ENSA 2000,* Claudia Sánchez Castillo, Fause Attie y Roberto Tapia Conyer. Prevalencia e interrelación de enfermedades crónicas no transmisibles y factores de riesgo cardiovascular en México: Resultados finales de la Encuesta Nacional de Salud (ENSA) 2000. Vol. 73 Número 1/Enero-Marzo 2003:62-77.  Recuperado en 19 de noviembre de 2015, de http://www.medigraphic.com/pdfs/archi/ac-2003/ac031i.pdf
·         OMS (2015). Enfermedades cardiovasculares. Recuperado en 19 de noviembre de 2015 en http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs317/es/
·         Rosas Peralta, Martín, Lara Esqueda, Agustín, Pastelín Hernández, Gustavo, Velázquez Monroy, Oscar, Martínez Reding, Jesús, Méndez Ortiz, Arturo, Lorenzo Negrete, José-Antonio, Lomelí Estrada, Catalina, González Hermosillo, Antonio, Herrera Acosta, Jaime, Tapia Conyer, Roberto, & Attie, Fause. (2005). Re-encuesta Nacional de Hipertensión Arterial (RENAHTA): Consolidación Mexicana de los Factores de Riesgo Cardiovascular. Cohorte Nacional de Seguimiento. Archivos de cardiología de México75(1), 96-111. Recuperado en 19 de noviembre de 2015, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-99402005000100016&lng=es&tlng=es.
·         Bayod C, Villarroel M.T, Pérez J.B, Puzo J. Arteriosclerosis. Factores de riesgo cardiovascular. Medicine. 2013;11(40):2383- 95
·         Martinez María . (2014). Factores de riesgo cardiovascular. En: Revista de Ciencias de la Universidad Pablo de Olavide, Moleqla, 16, 33-35. Recuperado en 19 de noviembre de 2015, de  https://www.upo.es/moleqla/export/sites/moleqla/documentos/Numero16/Revista_-_Num_16.pdf
·         Brotons C, Moral I, Soriano N, Cuixart Ll, Osorio D, Bottaro D, Puig M, et al. Impacto de la utilización de las diferentes tablas SCORE en el cálculo del riesgo cardiovascular. Revista Española de Cardiología. 2014;67(2):94–100.
·         Palomo G, Iván, Icaza N, Gloria, Mujica E, Verónica, Núñez F, Loreto, Leiva M, Elba, Vásquez R, Marcela, Alarcón L, Marcelo, & Moyano D, Emilio. (2007). Prevalencia de factores de riesgo cardiovascular clásicos en población adulta de Talca, Chile, 2005.Revista médica de Chile135(7), 904-912. Recuperado en 19 de noviembre de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872007000700011&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0034-98872007000700011.


¿Por qué he elegido este tema?

Es un tema acerca del que conozco y corresponde al área de estudio a la cual estoy  interesado.


¿De dónde partí para empezar a escribir?

Primero describiendo en la introducción, de que es lo que iba a hablar, luego, consulte varias fuentes que hablaran del tema para respaldar mi conocimiento y por otro lado también encontrar una secuencia de ideas y un orden de conceptos.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Eje 3. Estratagias de aprendizaje. Actividad 1.

En esta ocasión como parte de la actividad uno, les comparto mi mapa conceptual que realicé en base a la lectura "Aprendizaje autónomo: eje articulador de la educación virtual", de Sierra Pérez, J. H. (2005). La materialización de este mapa fue posible gracias al programa MatchWare Mind View 4 a través del cual lo diseñé. El primer diseño es con el que completé el mapa, pero ya explorando un  poco en el programa descubrí que puedes modificarlo a la plantilla que más te agrade. Les dejo los ejemplos.